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A todo esto, ¿quién fue Felipe Ángeles?

EL PRIVILEGIO DE OPINAR

Manuel Ajenjo Antes de hacer una semblanza del hombre que le dio nombre al nuevo Aeropuerto Internacional, recién inaugurado, les diré que no se trata del insigne mexicano que instituyera la modalidad de que alguien de su parentela o de su amistad cobrara un sueldo en alguna dependencia gubernamental sin trabajar, personajes éstos a los que se les llama aviadores.

El general Felipe de Jesús Ángeles Ramírez fue un militar que se mantuvo leal a sus ideales hasta el último aliento en una época en que la traición era pan de cada día. Fue y será una de las figuras más dignas de nuestra historia. Ejemplo de lealtad, congruencia y valentía.


Gran estratega. Nació en Zacualtipán, estado de Hidalgo, el 13 de junio de 1869. A los trece años ingresó en el Colegio Militar en donde se graduó como Teniente de Ingenieros y pasó a formar en las filas del Ejército porfirista.

Durante la era de don Porfirio, fue combatiente de escritorio como peyorativamente dijeron de él sus adversarios. Se distinguió como profesor del Colegio Militar donde enseñó balística, matemáticas y artillería. Al iniciar el siglo XX hizo una crítica de las injusticias cometidas por el Ejército contra los yaquis por lo que fue “castigado” con un viaje a Francia. Ahí supervisó la fabricación de un armamento que había comprado Porfirio Díaz. Regresó a México en 1902. Con el grado de Teniente Coronel viajo a Estados Unidos donde estudió la elaboración de la pólvora sin humo. (Cualquier semejanza con la vaselina en polvo es mera coincidencia). Al iniciarse la Revolución en 1910 Ángeles ya era coronel. Como miembro del Ejército federal no participó en la represión a los revolucionarios. Francisco I. Madero lo nombró Director del Colegio Militar y, posteriormente siendo ya General Brigadier, lo envío a combatir al zapatismo en Morelos; cosa que hizo mediante métodos conciliadores, evitando que su tropa cometieran excesos contra la población.

Identificado por Madero como su amigo, al inicio de la decena trágica, en febrero de 1913, el presidente buscó al militar en Cuernavaca, éste regresó con él a la Ciudad de México, donde varios días después fue aprehendido junto con el presidente Madero y el vicepresidente Pino Suárez. La buena fama de militar leal y honesto de la que gozaba Felipe Ángeles entre los miembros del Ejército, lo libró de ser asesinado como si lo fueron don Francisco y don José María. El asqueroso traidor Victoriano Huerta lo desterró a Francia. (Eran los tiempos de encierro, destierro o entierro).

A finales del 1913 Ángeles regresa a México para luchar al lado del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza lo nombra secretario de Guerra, sólo por unos días, la insidia de Álvaro Obregón y otros generales que creían tener más merecimientos para el puesto hacen que don Venustiano cambie de opinión y le asigne el cargo de encargado del despacho del ministerio. Ángeles renuncia y le pide al Primer Jefe su anuencia para pelear al lado de Francisco Villa.

En marzo de 1914 se sumó a la División del Norte y como el gran estratega que fue participó en las cuatro batallas que fueron decisivas para el triunfo del constitucionalismo: Torreón, San Pedro de las Colonias, Paredón y Zacatecas. Luego del fracaso del villismo en el Bajío en 1915, se exiló en Estados Unidos. En diciembre de 1918 se reincorporó a las mermadas fuerzas de Francisco Villa y lanzó una proclama contra Carranza que se conoció como el Plan de Río Florido. Por esto fue aprehendido y se le formó Consejo de Guerra. Fue sentenciado a la pena de muerte a pesar del clamor popular que pidió su perdón. Fue fusilado en Chihuahua el 26 de noviembre de 1919. El mismo dio las órdenes a su pelotón de fusilamiento.

Punto final Para los nervios es recomendable la equinoterapia: Tomar caballitos de tequila hasta quedar relajado.

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