#ArquitecturaSocial en escala global

La pregunta sobre cómo entablar una relación armónica con la naturaleza en nuestros asentamientos humanos es cada vez más pertinente y, a la vez, difícil de responder. Por este motivo, la arquitectura de carácter social hoy tiene una visibilidad a nivel mundial que hace apenas unos años era inimaginable. La vida en el mundo globalizado exige que nuestras intervenciones en el espacio que nos rodea hagan aportaciones significativas a nuestro desarrollo humano.

Este año, el premio Pritzker, el más alto reconocimiento en el gremio arquitectónico, fue entregado al arquitecto Diébédo Francis Kéré de Burkina Faso. El sentido social en el trabajo de este creador nació de una necesidad y se convirtió en el sello de su carrera: cómo sacar el mayor provecho a los recursos existentes para resolver eficazmente las necesidades más urgentes de las personas.

Burkina Faso es un país altamente marginado en el que prevalecen índices elevados de pobreza; está alejado de las costas y sus recursos naturales son sumamente limitados; el acceso a servicios, salud y educación es, a la fecha, imposible para la gran mayoría de la gente. Es una nación en vías de desarrollo donde cerca del 70% de la población vive en contextos rurales, sobre todo en pequeñas comunidades dedicadas a la agricultura. En este contexto, para Kéré la arquitectura es un ejercicio de creación colectiva: la comunidad participa en la construcción de sus espacios de cuidado y convivencia, procurándose las condiciones necesarias para vivir dignamente y, en ese proceso, encuentra un sentido de identidad.

Este modo de hacer arquitectura tiene paralelismos en México. Aquí también existe una necesidad apremiante de producir entornos humanos que partan de un compromiso honesto con las demandas sociales. Para el trabajo de arquitectura social que realizamos desde el sector público es indispensable tender puentes con el resto del mundo y seguir los ejemplos que encontramos más allá de nuestras fronteras. El Programa de Mejoramiento Urbano (PMU) de la Sedatu está fundado precisamente con ese criterio: rescatar la arquitectura como práctica social y comunitaria, capaz de reunir a las personas y aportar un sentido de identidad a las comunidades a través de una meta común, basada en la necesidad compartida de hacer entornos más habitables.

A cuatro años de haber iniciado, el PMU cuenta con una visión cada vez más amplia y un mayor alcance para sus proyectos. Desde 2019 se han ejecutado más de 800 proyectos de infraestructura básica, equipamiento urbano y espacios públicos. También, más de 200 mil familias han recibido apoyos para la mejora de su vivienda en más de 120 municipios de 25 estados del país. Más allá de la infraestructura física, el PMU ha dado empleo a más de 350 mil personas, y sus efectos se han hecho sentir en la vida de más de 5 millones de mexicanos y mexicanas.

Los beneficios del PMU, ilustrados en imágenes, mapas, videos y testimonios, se pueden conocer a detalle en el sitio mimexicolate.gob.mx, donde se muestra claramente la misión del Programa mismo: promover un futuro más sustentable para nuestras ciudades y la manera en que ordenamos nuestro territorio.

Tenemos el compromiso de que México no se quede atrás en esta importante tarea, ni su gente se quede fuera de una transformación que cambiará sus vidas a través de entornos más solidarios, justos e incluyentes, donde todas las personas puedan gozar plenamente de sus derechos. Román Meyer Falcón Titular de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano. — - Este artículo se publicó el 28 de marzo de 2022 en el portal Centro Urbano


https://www.gob.mx/sedatu/articulos/arquitecturasocial-en-escala-global?idiom=es

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