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Chabelo, candidato a diputado


Por Manuel Ajenjo


Con la entrega de hoy culmina la serie de tres artículos dedicados a la figura de uno de los artistas de la cultura popular mexicana de mayor arraigo en la última mitad del siglo XX y los tres primeros lustros del siglo XXI, Xavier López Rodríguez, Chabelo.


Su semblanza estaría incompleta si no escribiera lo relativo a su desinteresado altruismo. Xavier, de su propio peculio, compró un terreno, pagó la construcción y mantuvo en la capital del Estado de Tlaxcala, una escuela primaria para niños en condición de discapacidad. De ésta obra sólo los que estuvimos cerca de él lo supimos, siempre con la promesa de no hacer público el acto de filantropía que Xavier realizó porque le salió del corazón, jamás con el pensamiento puesto en que el público se enterara. Como él mismo decía, tal proceder era para devolverle a la vida un poco de lo mucho que ésta le dio. También cada 15 días, de manera rigurosa y mientras duró su programa En Familia, la enviada de una congregación de monjitas asistía a su oficina donde recibía una aportación económica a cambio de unas galletitas.


Xavier nació en Chicago, Illinois, donde su padre tenía un restaurante, pero fue registrado en León, Guanajuato. Sin embargo, cuando la guerra de Estados Unidos contra Corea, sin saber por cual conducto dieron con él y fue reclutado por el ejército estadounidense—. Estuvo tres meses en entrenamiento hasta que, afortunadamente la guerra terminó y Chabelo no fue al frente de batalla.


En 1972 gobernaba la República Mexicana, el priista Luis Echeverría Álvarez, en una ocasión en la oficina presidencial, Chabelo recibió la invitación para acompañar al mandatario en una gira por el Distrito Federal. Delante de la comitiva en un vehículo abierto iban el mandatario, algunos personajes políticos y Chabelo. Conforme transitaba el cortejo la gente reconocía a Chabelo y lo vitoreaba con más fuerza que a don Luis.


De pronto un miembro de Estado Mayor Presidencial, se acercó a Chabelo y de manera cordial le dijo: Señor López, fuera tan amable de pasar al otro transporte —un camión cerrado—. Por supuesto que Chabelo se pasó con gusto al camión donde no le daba el sol, él no necesitaba los aplausos del público para confirmar su popularidad.



Días después, le hablaron del PRI para decirle que el partido veía con buenos ojos que fuera candidato a diputado por un distrito de León, Guanajuato. Que habían hecho un sondeo entre los ciudadanos de la ciudad zapatera y el único reproche que le hacían a Xavier era que en cuestiones de futbol no le fuera al León, si no al América. (La respuesta a esta interrogante yo la tengo, cuando Xavier tenía 9 años de edad vino a radicarse a la Ciudad de México, fue al comenzar 1944, unos meses, después el 20 de agosto, el Club León se fundó) Siendo así, imposible que el niño leonés le fuera a los Esmeraldas. Al llegar a la capital, vivió en la Colonia Condesa, escogió como su equipo favorito al América.


Pero para el partidazo no había obstáculos y menos de carácter deportivo, pasaron por alto la cuestión futbolística y siguió en pie la invitación para que el C. Xavier López Rodríguez fuera candidato del Revolucionario Institucional. Lo voy a pensar, fue la respuesta de Chabelo. De inmediato, Xavier que de tonto no tenía un pelo, fue a pedirle consejo a su patrón: Emilio Azcárraga Milmo. Éste tras mostrarle el enojo que tan bien sabía actuar, le dijo: Te creí más inteligente viejito, ¿te sabes de memoria la Constitución? ¿Sabes cómo se emiten las leyes? Pues entonces no aceptes. Si hoy te quieren gratis 10 millones de personas en cuanto seas diputado te van a querer cinco.


Obvio, que Xavier renunció a la invitación. El mundo artístico ganó un gran personaje, a lo mejor la nación perdió un buen legislador.



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