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De apropiaciones y plagios; de arte y literatura...

“Un buen artista copia, un gran artista roba”, una frase célebre de Picasso


En el arte contemporáneo se ha creado, aceptado, incluso divulgado el apropiacionismo; o lo que es lo mismo; tomar una imagen que ya existe dentro de la historia del arte y usarla como propia. Incluso existe la apropiación de la apropiación como ha hecho Richard Pettibone con la obra de Andy Warhol (que se había apropiado de la cultura pop). De esta manera tenemos a la Mona Lisa con barba y bigote (Duchamp), la Mona Lisa deformada digitalmente (Robert Overweg), las flores de Warhol, donde utilizó una fotografía de Patricia Caulfield -a la que tuvo que pagar 200,000 dólares más las regalías (10%) por ventas de por vida-. Supongo que al menos a los artistas famosos les salen las cuentas. Hay muchas demandas, pero más ganancias. A los escritores no, a los periodistas menos, sin mencionar que el nombre de la mayoría no sobrevive. Autor acusado de plagio desaparece, supongo para placer de sus detractores.

Se ha ampliado la forma de “decir”. Algunos artistas trabajan con la apropiación afirmando que el arte se encuentra en la intención y que es suficiente con firmar un objeto. Aun así y a pesar de todo lo anterior no pasa un día sin que se acuse a algún escritor o periodista de plagio. El último, el que me he encontrado hoy es Roberto Saviano, pero cada vez son más los acusados. Hay un purismo dentro de la literatura que no hay en las artes visuales. ¿Qué pasaría si mejor se declaran -nos declaramos, cualquier persona que se atreva a escribir- como apropiacionista? Dejamos que conste desde el principio que cualquier idea que se parezca a la de otro no es más que un simple hecho de seguir en la posmodernidad del arte. Tomas palabras, frases, ideas y las adornamos con una coma, muy chula, con un punto fuera de lugar. Y listo somos todos artistas contemporáneos. Claro todo para dejar claro las miras estrechas de un mundo lleno de envidias, celos y traiciones. Porque quién si no es el que acusa siempre de plagiario al otro. Un escritor (a) que se ha pasado meses enteros buscando similitudes en textos. Me pregunto ¿cuántas ideas me habré robado yo? La verdad es que no importa mucho. Me declaro apropiacionista y punto. Mi discurso sencillo, o la sustentación de mi obra; es la única manera que digo lo que tengo que decir. Con lo aprendido, leído, escrito. Seguro que por ahí me he copiado una , dos (o todas) mis ideas.

Y citaré textualmente a varios pensadores:

Anne Sheppard: “Podríamos especular con la posibilidad de que el plagio se haya vuelto un tipo de convención extendida dentro de la estética postmoderna”. Con comillas y todo.

Helene Hegemann (escritora de ficción postmoderna) : “There’s no such thing as originality anyway, just authenticity”.

Asa Berger: “No busca la originalidad porque esta es una mera ilusión”.

Kathy Acker: “If I had to be totally honest I would say that what I’m doing is a breach of copyright –it’s not, because I change words– but so what?”

Rebecca Moore Howard: “las computadoras destruyen la idea de un solo literato como el creador de trabajos únicos y originales. La información electrónica se resiste a tener dueño”.

Alvin Kernan : “The concept of copyright could appear only in a print society, since in oral and even manuscript cultures, texts never stabilize sufficiently to become an objective property”



Para finalizar, una pequeña anécdota narrada por Marco Vitruvio Polión sobre la concepción que se ha tenido desde la Gracia antigua sobre los escritores: Un conocido crítico y gramático griego, Zoilo, vivía y trabajaba en Egipto en la época del faraón Ptolomeo I Sóter, fundador de la biblioteca de Alejandría. Zoilo se atrevió a criticar a Homero, un autor sagrado no solo para los sabios de su tiempo, sino también para el mismo faraón, griego de origen. Ptolomeo I Soter ordenó su ejecución. Los detalles son oscuros, no se conoce con certeza si fue crucificado, lapidado o quemado vivo, pero Zoilo murió acusado de “parricidio”: nadie podía criticar a Homero. Éste era, al fin y al cabo, el padre de los autores griegos.

Aceptemos lo que se nos da. Si queremos, disfrutemos de un texto y dejemos de buscarle cinco pies al gato y démosle la bienvenida a la generación del Copy-paste. Total si el copy-paste resutla interesante, pues ¿porqué no? En fin que hoy quería decir algo.

Anitzel Díaz


Fuente: El plagio literario postmoderno: tradición, ilegitimidad y nuevas tecnologías. Wladimir Chávez Vaca. 2013

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