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El MUAC: Un museo como mi hogar

Un museo es un lugar donde perder la cabeza. Renzo Piano, arquitecto italiano.



El MUAC cumple 15 años


El Muac me ha acompañado durante gran parte de mi carrera profesional como periodista cultural. Ha sido testigo de mis encuentros con grandes artistas, inmensas personas que con su creatividad me fueron señalando el camino. Cómo olvidar la primera entrevista que hice en el recinto y fue justamente a Jonas Mekas, máximo exponente del cine experimental estadounidense:




O cuando me encontré de frente con Anish Kapoor, pude platicar con Ai Weiwei, construí y destruí una pared con Margolles, me subí al metro con Lance Wyman... En fin hice del Museo mi casa y hoy se lo agradezco y lo celebro.


A lo largo de quince años el Museo Universitario Arte Contemporáneo, MUAC, ha presentado 200 exposiciones entre retrospectivas, antológicas, colectivas, historiográficas y virtuales que han atraído a más de seis millones de visitantes.


A través de diversas líneas de investigación, el programa curatorial contribuye a la conformación de una memoria local, artística y cultural consolidada, como lo demuestran las exposiciones colectivas Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos en México 1952-1967; Grupo Proceso Pentágono; Un arte sin tutela: Salón Independiente en México, 1968-1971, y Una modernidad hecha a mano. Diseño artesanal en México, 1952-2022. Así como las muestras individuales de Mónica Mayer, Teresa Margolles, Tania Candiani, Fritzia Irízar, Rafael Lozano-Hemmer, Vicente Rojo, Carlos Amorales y Enrique Ježik, entre muchos otros.


También, este recinto ha albergado artistas referentes en el circuito del arte internacional, entre los que se cuentan Doris Salcedo, Cecilia Vicuña, Cildo Meireles, Carlos Cruz-Diez, Yves Klein, Anish Kapoor y Ai Weiwei. Además, destacan las propuestas radicales y críticas como las exhibidas por Raqs Media Collective, Andrea Fraser y Forensic Architecture, o de metodologías polémicas como Jill Magid o María Thereza Alves.


A esta programación se suma la reapertura del Espacio de Experimentación Sonora (EES) que se ha establecido como uno de los principales lugares de exhibición de piezas sonoras en el país. El EES ha presentado 27 proyectos de compositores nacionales como Javier Álvarez, Juan Sebastián Lach Lau, Roberto Morales y Rogelio Sosa, entre otros. De los internacionales destacan Åke Parmerud, Ken Ueno, Cevdet Erek y Oswaldo Maciá. Actualmente, puede escucharse la obra de Laurie Spiegel, pionera de la música electrónica experimental.


En este contexto, el 25 y 26 de noviembre el museo celebrpó sus 15 años con la inauguración de una ambiciosa exposición dedicada a la artista colombiana Beatriz González, un concierto con María Daniela y su Sonido Lasser y un performance-pasarela a cargo de la artista Ximena Labra. TV UNAM presentó un programa-testimonial que recoge las voces de los principales actores en la concepción, gestión y visión a futuro del MUAC a difundirse por el canal de los universitarios y a través de la red de televisoras públicas. Además, la Tienda-Librería del museo exhibe en sus vitrinas un lienzo bordado a mano por las maestras artesanas del Grupo Flor de Margarita de Chenalhó, Chiapas, un trabajo hecho en colaboración con Yakampot, una marca de diseño textil mexicana que busca impulsar el desarrollo de grupos de artesanas y sus comunidades, a través de la elaboración de sus prendas. En éste se refleja cómo las artesanas imaginan a su comunidad festejando los 15 años del MUAC.




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diseñado por Teodoro González de León



Tiempos Inmóviles


En el rincón más íntimo de mi imaginación, la idea de transformar un museo en mi hogar se convierte en un sueño encantador, una oportunidad para fusionar la cotidianidad con la majestuosidad de la historia y el arte. Imaginemos por un momento que las obras maestras se convierten en los guardianes de mi espacio personal, las paredes reverberan con sus historias y cada rincón esconde secretos por descubrir.


La entrada se transformaría en un portal mágico, donde la majestuosidad de las esculturas y pinturas se convierte en la bienvenida diaria. Al cruzar el umbral, sería recibido por el silencio respetuoso de las obras maestras que observan desde las paredes, como antiguos sabios que guardan sus conocimientos a lo largo de los siglos. Las pasarelas que llevan a las diferentes salas se convierten en senderos que conectan mi presente con el pasado, creando un diálogo silencioso entre mi vida y la de los artistas que dejaron su huella.


La sala de estar se convierte en un espacio donde las pinturas se entrelazan con los muebles, y las esculturas se vuelven parte integral de la decoración. Aquí, el minimalismo se fusiona con la opulencia del Renacimiento, creando una armonía única entre la funcionalidad moderna y la belleza atemporal. Sentado en mi sofá, puedo contemplar La Última Cena mientras disfruto de una cena íntima, como si estuviera compartiendo la mesa con Leonardo da Vinci y sus personajes inmortales.


El dormitorio se convierte en un santuario de sueños, donde las obras surrealistas se mezclan con la realidad. Aquí, Salvador Dalí y René Magritte se convierten en mis cómplices nocturnos, guiándome a través de paisajes oníricos mientras descanso bajo un cielo estrellado creado por Van Gogh. Cada noche, el dormitorio se transforma en un lienzo en blanco listo para ser llenado con los sueños más vívidos y creativos.


La cocina se convierte en un laboratorio gastronómico donde las escenas de banquetes de la historia del arte se hacen realidad. Cocinar se convierte en una forma de expresión artística, donde cada plato es una obra maestra que rinde homenaje a la creatividad de los grandes maestros culinarios y artísticos. Las recetas se convierten en lienzos, y los ingredientes en pinceles que dan vida a mi propia versión de "La Noche Estrellada" en forma de pastel.


Pero en este museo hogar, no solo me sumergiría en la contemplación pasiva de las obras de arte. Las salas de exposiciones se convertirían en espacios de creatividad, donde puedo experimentar y crear mi propia obra maestra. Un estudio de arte personalizado se abriría paso entre las galerías, y cada día sería una oportunidad para explorar la conexión entre mi alma y el lienzo en blanco.


En este museo hogar, el tiempo se detendría, y cada día sería una exploración sin fin de belleza, conocimiento y autodescubrimiento. Cada rincón, cada obra maestra, se convertiría en un recordatorio de la capacidad humana para crear y apreciar la belleza en todas sus formas. En este espacio, mi vida se entrelazaría con la historia y el arte, creando un tejido único de experiencias que trascienden el tiempo y el espacio. En este museo hogar, me convertiría en el guardián de la llama creativa, un custodio de la eternidad efímera que solo el arte puede proporcionar.




Anitzel Díaz

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