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La corrupción en la 4T


Manuel Ajenjo


“Contra la corrupción no hay vacunas”, me dijo un amigo, simpatizante de la 4T y del presidente López Obrador, cuando le hice ver que aunque el mandatario diga lo contrario la corrupción no ha sido erradicada.


Mi amigo me explicó con manzanas —todas con gusano— como el mandatario tabasqueño, ha estado rodeado de traidores y de compromisos insalvables por el bien del país. Puso un ejemplo: ¿Qué pasaría, como reaccionarían los señores del dinero, si metieran a la cárcel por evasión de impuestos a Ricardo Salinas Pliego? Son capaces de descapitalizar el país.


¿Por qué crees que Andrés Manuel, le dio fuerza al Ejército? Para evitar lo que les sucedió a Madero y a Salvador Allende.


No creo en un golpe de estado a estas alturas del siglo XXI. ¿No? ¡Qué inocente eres! No sabes de lo que es capaz la derecha. Imagínate los pactos que tuvo que el hacer mi presidente con la punta de la pirámide para acceder al poder. Por eso, asumo, ha tenido que obrar con cautela; ganas no le faltaron para meter al bote a Peña Nieto, a Videgaray y a toda la banda de ratas que los acompañaron.


Pero nada más ganas, porque ahí andan. A García Luna lo aprehendieron los gringos, si hubiera sido por el gobierno estaría impune. Lo mismo que Calderón y todos los que tuvieron que ver con la Estela de pus y con la barda perimetral de la refinería de Tula. Que son los que ahora, me arrebata la palabra, se desgarran las vestiduras por la Refinería Olmeca, el Tren Maya y el Aeropuerto Felipe Ángeles.


No me cambies la plática, le reclamo, el tema es la corrupción y la justicia. Reconoce que la justicia obradorista, ha dejado mucho que desear: atraparon a Emilio Lozoya y a Jesús Murillo Karam, dos peces no muy gordos —el pato laqueado no engorda— ambos, ahora, en prisión domiciliaria.


La única que estuvo en la cárcel una larga temporada, prosigo con mi argumentación, fue Rosario Robles. Se dice que por venganza de AMLO. Antes de contestar, mi amigo hace una pausa… y exclama: los grandes hombres también tienen una pequeña dosis de mezquindad. Además, agregó, a Rosario la traicionó el PRI al no hacerla senadora como le prometió Osorio Chong.


¿Y qué me dices de Segalmex? Le pregunto con mala leche. Es un asunto lamentable, es el caso de corrupción más escandaloso y el único sucedido durante este gobierno. Resulta que Ignacio Ovalle a quien López Obrador puso a cargo de la institución se confió y cometió el error de llamar a participar a gente con malos antecedentes, a corruptos que lo engañaron. Ya hay detenidos, y como dijo mi presidente, eso no va a quedar impune porque no somos iguales a los de antes.


Ahí si tiene razón el presidente, expreso en mi turno al habla, no son iguales, porque los de antes denunciabas un acto de corrupción y lo pasaban por alto, ahora denuncias un acto de corrupción, y eres traidor a la patria, aunque el acto de corrupción lo pasen por alto. O no me digas que al señor Ovalle, con más de 50 años en la política, fue tan ingenuo que contrató a “gente con malos antecedentes”. El mandatario protegió a Ovalle con una chamba de bajo perfil en Gobernación. ¿Y qué me dices del caso de Arturo Zaldívar?


Es un infundio de la ministra Piña para desprestigiarlo y de paso perjudicar a Claudia, es parte de la guerra sucia electoral. Mira, me dice poniéndose serio, reconozco que Andrés Manuel, no acabó con la corrupción porque ésta es una cadena difícil de romper, pero ha desarrollado mecanismos para acabar con ella.


El problema, le digo, es que esos mecanismos, sus enemigos, los manejen en su contra cuando acabe su sexenio.

Punto final


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