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Milei, apuntes para un psiquiatra

Manuel Ajenjo


Tuve acceso, vía Internet, al último debate, antes de la segunda vuelta electoral en Argentina, entre el aspirante de “La Libertad Avanza”, Javier Milei, y el postulante de “Unión por la Patria”, Sergio Massa. Me llamó la atención la insistencia de Massa y la negativa de Milei, de someterse a un examen psicotécnico; argumentó que en su caso no era necesario ya que en su vida profesional en la iniciativa privada se había expuesto, en varias ocasiones, a esta herramienta que se aplica para medir aspectos psicológicos de un individuo.


Sin embargo, la singular personalidad de Milei, expuesta en su vida pública y privada y durante la campaña presidencial, se presta para intuir que el cableado de su azotea origine que se le evada el ganado caprino. O dicho de manera coloquial, que se le vayan las cabras.




El sujeto de estos apuntes nació en Buenos Aires, hace 53 años en el seno de una familia de clase media. Cursó la primaria y la secundaria en el Instituto católico Cardenal Copello, donde le apodaron el Loco. En el futbol jugó en la posición de portero. Llegó a jugar en la segunda división con el Club Atlético Chacarita Júnior de la segunda división.


Como él ha confesado, en diferentes ocasiones, tuvo una infancia y adolescencia muy difícil ya que fue víctima de la injusticia de su madre y del maltrato físico y psicológico de su padre. A los 11 años, “a mi padre le agarró un ataque de furia. Empezó a pegarme trompadas y patadas, a lo largo de toda la cocina. De grande dejó de pegarme. Pero siempre me dijo que era una basura, que me iba a morir de hambre, que iba a ser un inútil”.



En 2010 y hasta el 2020, Milei rompió totalmente relaciones con sus padres. Fue su hermana Karina, dos años y medio menor que él quien los reconcilió. Karina Milei ha sido para su hermano Javier su protectora desde niños. Tienen una relación muy estrecha, según Fernanda Paul, de BBC News.


Javier es soltero, jamás se ha casado, no tiene hijos. Vive con cuatro perros de raza mastín inglés, a los que llama sus hijos. Ellos llevan los nombres de economistas que han logrado fama mundial: Murray por Murray Rothbord (1996-1995); Milton por Milton Friedman (1912-2006) Premio Nobel de Economía 1976; y Robert y Lucas por Robert Emerson Lucas, (1937-2023) Premio Nobel de Economía 1995. Ellos son hijos de Konan por el economista de Costa de Marfil, Charles Konan Banny (1942-2021). En el reportaje ya citado se informa que Milei gastó 50,000 dólares en clonar a Konan, a quien adoptó en el 2004 y murió en el 2017.


En una ocasión, el ganador el pasado domingo del balotaje (segunda vuelta) declaró a Radio Rivadavia: “Lo que hago con mi vida espiritual y en mi casa es tema mío. Si Konan me asesora en política significa que es el mejor consultor de la humanidad”.



Karina Milei, es licenciada en Relaciones Públicas, fue dueña de un taller de reparación de llantas y un tiempo se dedicó a la elaboración y venta de cupcakes. Desde hace poco menos de tres años se ha dedicado a dirigir la campaña de su hermano al grado que éste la llama “el Jefe” —así en masculino. Tiene un bajo perfil externo, pero es considerada, internamente, como la arquitecta del fenómeno Milei.


Según el periodista Juan Luis González, ella está detrás de todas las decisiones que toma el presidente electo. “En cualquier otro partido, los temas que Karina monopoliza están divididos en siete u ocho personas: La agenda, las alianzas, con qué periodista habla Milei y con quién no, quién entra al bunker, quien accede a la intimidad de Javier y quien no”.


Para terminar, opino: en todo el planeta debería ser obligatorio para todo aquel que aspire a una posición ejecutiva de gobierno una evaluación psicológica. ¿No creen?

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