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Polarización afectiva en América Latina

SIGNOS VITALES

Aberto Aguirre A la mitad del camino, Andrés Manuel López Obrador quiso estrechar los lazos de su administración con los gobiernos progresistas del hemisferio. Y como invitados especiales, el presidente de México recibió a los expresidentes Dilma Rouseff, de Brasil; Ernesto Samper, de Colombia; José Luis Rodríguez Zapatero, de España; Rafael Correa, de Ecuador y Rafael Lugo, de Paraguay.

El tercer aniversario de AMLO en el poder fue el paraguas. Pero los exmandatarios iberoamericanos aprovecharon su estancia en tierras aztecas para participar en la última sesión del Grupo Puebla del 2021.

En el Foro de Sao Paolo, Cuauhtémoc Cárdenas ha sido una presencia indispensable. Pero en el nuevo mecanismo para articular a las formaciones progresistas, AMLO y su homólogo argentino, Alberto Fernández, llevaban la voz cantante. Faltaba un mes para que concluyera el año y dos semanas para la irrupción de Gabriel Boric, el nuevo rostro de la izquierda latinoamericana.

El avance de las izquierdas al poder vivirá próximas definiciones en Costa Rica, Colombia y Brasil. Los candidatos populistas —tanto de derecha como de izquierda— enfrentarán en las urnas a opciones moderadas. Las élites, envueltas en la polarización. Los votantes deberán responder a sus propuestas en las urnas.

En los tiempos actuales, la polarización tribal supera a la identidad partidaria. Los politólogos estadounidense hablan de la “polarización afectiva” para referirse a la pugna entre liberales y conservadores en América Latina.

Hay otra terminología, más tropical. Para frenar el avance de los bolivarianos (sic) estuvo Santiago Abascal, el líder de la formación ultraderechista Vox en una intensa gira por la región, en el verano del año pasado. Tres meses después, los grupos locales asimilaron su llamado y entendieron que deben “actuar sin dilaciones”.

En México ya estaba activa una maquinaria para hacer frente a lo que denominan “los intereses de ultraizquierda”, que tendrían a Joe Biden y AMLO entre sus principales exponentes.

Los patriotas contra los globalistas, que postulan los ideales del marxismo postmoderno y tienen sus principales “clubes perniciosos” en el Foro de Sao Paolo, el Grupo Puebla, la Internacional Progresista y la CELAC.

Forjado en el periodismo, Raúl Tortolero compiló sus artículos sobre las revoluciones socialistas en La contrarrevolución cultural. Este esfuerzo editorial, describe, se suma a otras acciones “en distintos frentes” que buscan sofocar al progresismo en América Latina. Una terminología bélica aplica el autor, quien se asume como un combatiente contra el marxismo postmoderno. “Nuestra guerra —en tiempos de la sociedad del conocimiento— se da en el terreno de las ideologías, de la información, de la propaganda, de la data, de las emociones".

¿El campo de batalla? El frente político, las cámaras legislativas, los centros educativos... “En la defensa de los valores tradicionales de Occidente, todos debemos ser soldados y convertirnos en escritores, influencers y productores culturales. La unidad es clave porque el socialismo blando avanza en el hemisferio”.

Efectos secundarios

EXCEPCIONALES. La firma Industria de la Construcción & Proyecto Vial, comenzó a acumular contratos de limpieza, sin que el rubro aparezca en su objeto social. Y es que, como se observa en Compranet, su historial comenzó en el 2019 con un oneroso acuerdo, que seguido de otros cuatro en el 2020, le representó montos por 59.8 millones de pesos. Así pues, el año pasado logró acreditarse ante Hacienda como “posible proveedora” de este servicio a nivel federal. Esta compañía ha sumado otros 21.6 millones de pesos en contratos y buscaba uno más con la Secretaría de Bienestar por montos que superan ingresos mensuales por un millón pesos. La licitación IA-020000999-E8-2022 está en ciernes.

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