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#Resumen Los supuestos nexos del Presidente con el narco

Actualizado: 24 feb

Se han publicado ya varios reportajes que revelan el posible nexo de López Obrador con el narcotráfico.


¿Los narcotraficantes enviaron millones de dólares a la primera campaña del presidente mexicano López Obrador?


Años antes de que Andrés Manuel López Obrador fuera elegido líder de México en 2018, EE.UU. Los agentes antidrogas descubrieron lo que creían que era evidencia sustancial de que los principales traficantes de cocaína habían canalizado unos 2 millones de dólares a su primera campaña presidencial.


Según más de una docena de entrevistas con EE.UU. y funcionarios mexicanos y documentos gubernamentales revisados ​​por ProPublica, el dinero se proporcionó a asesores de campaña en 2006 a cambio de la promesa de que una administración de López Obrador facilitaría las operaciones criminales de los traficantes.



El Cartel de Sinaloa financió la campaña de AMLO en 2006 / I


De acuerdo a una investigación realizada entre 2010 y 2011 por el Departamento de Justicia de EE.UU., el Cartel de Sinaloa aportó entre 2 y 4 millones de dólares a la campaña de Andrés Manuel López Obrador en 2006.


Una investigación realizada entre 2010 y 2011 por la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York  y la agencia antidrogas DEA, hasta ahora secreta, obtuvo pruebas sólidas de que el Cartel de Sinaloa aportó entre 2 y 4 millones de dólares a la campaña de Andrés Manuel López Obrador cuando fue candidato a la Presidencia en 2006.


Durante la indagatoria la Fiscalía elaboró reportes confidenciales y obtuvo grabaciones de audio donde testigos del Cartel de Sinaloa y del círculo cercano de AMLO que participaron directamente en la entrega, recepción y canalización del dinero confirman que hubo el financiamiento ilícito.




A finales de 2010, agentes de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) prepararon una operación en McAllen, Texas, una bulliciosa ciudad de tamaño mediano situada frente a Reynosa, México. Un agente encubierto, que se hacía pasar por un miembro de una organización de narcotráfico de Nueva York, había invitado al objetivo de la operación a encontrarse con él en un estacionamiento comercial de la ciudad para cerrar un negocio de drogas que ambos habían estado discutiendo durante algunos meses.     


El objetivo era Mauricio Soto Caballero, un consultor radicado en Ciudad de México con algunas conexiones turbias, que estaba buscando un punto de entrada al mundo del tráfico de cocaína. Pero para la DEA, Soto representaba algo mucho más grande: la oportunidad de resolver un caso que investigadores creían que penetraba no solo a las altas esferas del narcotráfico, sino también a las altas esferas de la política mexicana.


EE. UU. indagó acusaciones de vínculos del narco con aliados del presidente de México


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Por ejemplo, los registros muestran que un informante le relató a los investigadores estadounidenses que uno de los confidentes más cercanos a López Obrador se había reunido con Ismael Zambada García, uno de los altos líderes del Cártel de Sinaloa, previo a su victoria en las elecciones de 2018.


Otra fuente les dijo que, luego de que el presidente fue elegido, uno de los fundadores del conocido y violento grupo de los Zetas pagó 4 millones de dólares a dos de los aliados de López Obrador con la esperanza de que lo liberaran de prisión.


Los investigadores consiguieron información de una tercera fuente que sugería que los cárteles del narcotráfico tenían videos de los hijos del presidente recibiendo lo que se describió como dinero del narco, según consta en los documentos.






No es la primera vez que se relaciona a López Obrador con los cárteles:



López Obrador alertó que desde el extranjero se puede estar orquestando campaña para ligarlo con el narcotráfico.


“El otro día estaba viendo un estudio que ojalá y se los presentes sobre cómo empezaron a manejar de que el gobierno, que yo tenía vínculos con el crimen organizado, no pueden probar nada porque sencillamente nosotros tenemos principios, tenemos ideales y lo que estimo más importante en mi vida es la honestidad”.


El presidente Andrés Manuel López Obrador no puede heredar al siguiente gobierno la “alianza” con el crimen organizado, señaló Porfirio Muñoz Ledo, exdiputado federal por Morena.



El presidente de México ataca más a los ciudadanos que en el marco de la legalidad disienten de su gobierno, que a los narcotraficantes que imponen su ley. ¿Será que ve a unos como enemigos y a otros como aliados?


Desde que inició en diciembre 2018 su gobierno AMLO ha dicho que no hará la guerra contra los productores y traficantes de droga. Desde entonces su política pública es de "abrazos, no balazos” hacia esos criminales. En contraste, AMLO tiene una guerra declarada hacia académicos, artistas, escritores, líderes sociales, organizaciones no gubernamentales defensoras de derechos humanos y civiles, periodistas y  ciudadanos de a pie. Sin tregua, el  Presidente agrede furioso a quienes piensan de manera diversa a él, a quienes lo cuestionan o quienes en el marco de una cultura de rendición de cuentas publican información que resulta incómoda para él, su familia o gobierno.



Tras obtener libertad condicionada en 2022, Dámaso López Serrano, mejor conocido como el ‘Mini Lic’, no perdió tiempo y reveló múltiples secretos del Cártel de Sinaloa. Entre ellos se encuentra que, en 2012, los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán presuntamente apoyaron la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, aun cuando tenían otras ordenes.




Las declaraciones del mandatario federal se dan en respuesta a las acusaciones que realizó Dámaso López Serrano, un antiguo miembro del Cártel de Sinaloa también conocido como ‘Mini Lic’.


En una entrevista con el periodista Luis Chaparro, el exnarcotraficante indicó que en lacampaña presidencial de 2012, los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán (identificados como Los Chapitos) supuestamente apoyaron a AMLO mediante la compra de votos, aunque no resultó ganador.


¿Cómo llegamos aquí? La historia del narco en cinco equilibrios


La impotencia se nos hizo hábito. Nos hemos acostumbrado, en México, a no saber actuar, a no poder hacer cosa alguna en este país. Abrimos los periódicos y leemos, atentamente, sobre las tragedias que azotan todos nuestros estados. No hay más que llorar. La violencia se ha vuelto norma y el narco, parte de nuestra realidad. Una rutina fatídica. Todo para que, cada mañana, sentados en la sala o comedor, escuchemos noticias de capturas y homicidios sin poder hacer gran cosa. Cerramos, quizá, los ojos en señal de frustración; unos darán voz a alguna maldición acostumbrada. A todos nos llega una misma pregunta: “¿Cómo llegamos aquí?”.










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