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Ruda vs. científica


Manuel Ajenjo


El título de mi columna de hoy es similar, pero en femenino a aquella que escribiera Germán Dehesa en la revista Espectacular: El mundo de la lucha libre que fundara y dirigiera el bien recordado Leopoldo Meraz en el año 1986. Como Dehesa era desconocedor del deporte-espectáculo del costalazo, también llamado, con reminiscencias grecorromanas, pancracio; Germán se valió de los calificativos rudos y científicos para escribir una columna literaria con contenido político. De esto me acordé al iniciar la escritura de lo que usted está leyendo que está dedicada a la confrontación luchistica-política del pasado domingo en la arena del INE. Lucha de mujeres entre la ruda Máscara Ciudadana y la científica La Dama de Hielo. También hubo un tercero en el ring, El Sonrisas Máynez, de gran utilidad para romper los clinchs de las dos mujeres y que brindó al respetable una que otra espectacular llave. Llaves que no abrirán puerta alguna.


Para sorpresa del público, la ruda que prometió esta vez ser ella misma, se quitó, por fin, la careta de ciudadana, para mostrar debajo de ésta las tres máscaras que a querer o no la patrocinan y que, el consorcio que la maneja, le debe de haber exigido mostrar: “Voy a aclarar de una vez yo soy la candidata del PAN, del PRI y del PRD y de millones de ciudadanos”.


Fue visible un leve desconcierto en la científica cuando la “candidata prianista” se vengó de este apodo y con un tirabuzón la llamó la “candidata de las mentiras”. En seguida se sobrepuso a la sorpresa. Ya antes la ruda, fiel a su estilo, le había acomodado un tirante con medio cangrejo al llamar a Morena narcopartido. Llave que la científica contrarrestó con una doble Nelson al sólo mencionar el gobierno de Felipe Calderón, aquel luchador que acostumbraba salir al ring con una camisola militar talla Extra Large cuando él era Small, el que hizo pareja con “Lord Montajes” quien ahora está en Estados Unidos tratando de luchar contra la justicia la cual ya les puso las espaldas planas.


A estas alturas de la crónica justo es dedicarle un comentario más al Sonrisas Máynez, quien mostro buena voluntad y técnica luchística haciendo buenas propuestas y sin dejar de lucir sus zapatullas “fosfo-fosfo” al ejecutar La Tapatía y La Regiomontana. (Esta última es suerte del toreo pero para el caso da lo mismo).


La científica demostró su inteligencia cuando se notó que lo estuvo pensando y después del nuevo apodo que le puso la Tres Máscaras, le tiro una patada voladora con el sobrenombre de la “candidata corrupta”. Cosa que no le hizo la menor gracia a su contraria que contestó con una patada a la Filomena y le dijo “narcocandidata”.


Fue notorio que a la científica le dieron instrucciones de hablar bien y con redundancia de su manager, aquel que en su tiempo de luchador lo hiciera con el sobrenombre Rayito de Esperanza. Así lo hizo. También se autoelogio del tiempo en que luciera el “Cinturón de la Ciudad de México”.


La ruda, quien a como diera lugar tenía que dar la nota, para poder seguir en la pelea, recurrió al Martinete —llave prohibida: no obstante haber acordado de no hacer gestos ni sacar material impreso en la intervención de su contraria. Dos veces saco la gráfica donde calificaba de mentirosa a la científica mientras ésta hablaba y otra vez con la mano hizo señas de bla, bla, bla, mientras su contraria exponía un punto. Pero donde no se midió fue al usar La Cavernaria: sacar la vieja fotografía de Carlos Imaz recibiendo dinero de Carlos Ahumada y decir: “Esta foto de su marido robando dinero”. Una verdadera bajeza de la ruda. Carlos Imaz y Claudia Sheinbaum se divorciaron en el año 2016.


Los referees (moderadores) Adriana Pérez Cañedo y Alejandro Cacho, discretos y por lo mismo bien.


El ganador del debate fue el sueño.


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