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Tercamente priista


Por Manuel Ajenjo


Dudé sobre el título de esta columna, en mi mente se suscitó una confrontación entre el encabezado ganador y el homónimo de una novela de Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada. Finalmente, por dos razones, se impuso el que usted ya leyó: si bien el Partido Revolucionario Institucional (PRI) está en su fase terminal, su muerte no es algo definitivo, lo cual eliminó el título tocayo al de Gabo. Pero al encontrarse en terapia intensiva, ha surgido una mujer que se ha convertido en la más preclara terapeuta del moribundo instituto político y que se autoproclama: “Tercamente priista”.


Ella es, Dulce María Sauri Riancho, quien fue presidente del Comité Ejecutivo Nacional del partido entre 1999 y el 2000; así como gobernadora interina de Yucatán (1991-93); senadora de la República (2000-2006); diputada federal (2018-21), así como presidente de la Cámara de en el último año de su gestión.


Resulta que doña Dulce María se ha constituido en vocera del Frente Amplio de Renovación Interna del Partido Revolucionario Institucional, que tiene como propósito, entre otros, la suspensión de la XXIV Asamblea Nacional del PRI, la cual ha sido convocada, apresuradamente, para el próximo domingo 7 de julio en la que se pronostica habrá un cambio de estatutos para la posible reelección del embaucador Alejandro Moreno Alito. La realización de dicha asamblea de manera precipitada tiene la probabilidad de caer en la ilegalidad ya que como la misma priista yucateca explicó: “una asamblea que fue convocada apresuradamente, en un lapso en el que está restringido, por no decir prohibido, que los partidos políticos modifiquen sus documentos básicos o que elijan nuevas dirigencias, ese lapso concluye cuando se determinan los ganadores del proceso electoral”.



Otras intenciones del Frente cuya portavoz es Sauri Riancho son: el cese inmediato de las funciones que ostentan los actuales presidente y secretaria general del partido; la integración de una dirigencia interina que convoque a una nueva asamblea; la elección de una nueva dirigencia nacional mediante el voto de la militancia. (Imagino que lo anterior se realizaría en el tiempo permitido ya que de hacerlo en el tiempo ‘restringido, por no decir prohibido’ caería en la posible ilegalidad que pregona Dulce María, lo cual sería una contradicción. Contradicción que confirmaría su manera de ser tercamente priista ya que como sabemos hasta el nombre del PRI es contradictorio. ¿Puede ser revolucionario lo institucional?).


Con la mejor de las intenciones y con una vehemencia digna de mejor causa, Dulce María Sauri Riancho ha hecho declaraciones a diferentes medios entre ellos La Jornada, el portal digital Infobae y el periódico El País, para impugnar los acuerdos que se tomen —de llevarse a cabo— en la XXIV Asamblea Nacional priista, así como alistar la defensa del partido ante “la vocación insaciable de poder” que detecta en Alito.


Entrevistada por Elia Castro Jiménez, para El País, declaró: “La transformación del tricolor sólo puede ocurrir quitando el lastre que le representa la omnipresencia de Alito, enquistado en el corazón del partido (…) ¿Quiere Alejandro Moreno llevar al PRI a su extinción? (…) Vamos a cumplir el centenario en 2029 y en la elección del 2030, si las cosas no se modifican radicalmente obviamente el resultado va a ser el del PRD (…) “Decir ‘el PRI tiene que refundarse y asimilar la refundación del PRI a cambiar de nombre’ y a cambiar de emblema. Me parece absolutamente banal (…) Si el PRI cambia su nombre, pierde los colores de la bandera. Entonces, ¿qué le queda al PRI? Por lo menos que nuestro féretro esté envuelto en la bandera nacional, en la bandera del PRI”.


NOTA: Esta columna anuncia a su estimable clientela que cerrará por vacaciones hasta el próximo 23 de julio. Muchas gracias.


Punto final


Si cualquier jugador de la Selección Mexicana de Futbol le hubiera disparado a John Lennon el exBeatle tendría 83 años.

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