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Ucrania: cultivar para el país y el mundo

La temporada de siembra ha llegado a Ucrania.


Ucrania y Rusia representan un tercio de las exportaciones mundiales de trigo y cebada, lo que deja a millones de personas en el norte de África, Oriente Medio y partes de Asia en riesgo de no poder acceder a suministros asequibles necesarios para elaborar pan o fideos. La guerra ha aumentado el espectro de la escasez de alimentos y la inestabilidad política en países dependientes del trigo ucraniano como Indonesia, Egipto, Yemen y Líbano.

No está claro cuántos agricultores podrán sembrar o atender sus cosechas en medio de una guerra que los obliga-

Las infraestructuras, desde puertos y carreteras a equipos agrícolas, están obstruidas y dañadas, lo que complica obtener suministros críticos como combustible y hace casi imposible llegar a las rutas de exportación. Los productores de fertilizantes pararon por la proximidad de los combates, y el prolongado invierno podría alterar las cosechas primaverales.


No hay tiempo que perder, aunque las familias estén de luto. A la región noroccidental de Leópolis, próxima a la frontera con Polonia y alejada del corazón de lo que se conoce como el granero de Ucrania, en el sur, se le pide que plante en todos los campos disponibles, dijo Ivan Kilgan, presidente de la asociación agrícola local. Aún así, la región no podrá alcanzar el nivel de producción de antes del conflicto. “Esperamos producir más de 50 millones de toneladas de cereal. Antes, producíamos más de 80 millones de toneladas. Es lógico. A menos tierra, menos cosecha”, explicó Kilgan.

De pie en un frío granero con más de 1.000 toneladas de trigo y soya, Kilgan se comprometió a enviar toneladas de harina para alimentar al ejército ucraniano. Este año sembrará 2.000 hectáreas (casi 5.000 acres), frente a las 1.200 hectáreas (sobre 3.000 acres) anteriores. Y esto pese a no tener suficiente fertilizante: para esa producción extra necesita más del doble de las 300 toneladas que tiene ahora.

“Si el mundo quiere el pan ucraniano, tiene que ayudarnos con esto”, afirmó. En su oficina, muestra unos planos para más elevadores de grano que deja a un lado con frustración, señalando que “Ahora, son solo papel”.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha pedido al mundo que evite “un huracán de hambre” derivado de la falta de cereales ucranianos, de los que el Programa Mundial de Alimentos depende para tener alrededor de la mitad de su suministro de trigo. Las alternativas son más caras y afectarán a los más pobres en otras partes del mundo, apuntó Megan Konar, profesora asociada de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign que se centra en investigar la interrelación entre los alimentos, el agua y el comercio.

“El trigo de invierno es la mayor cosecha de trigo en Ucrania y Rusia, que se plantó el otoño pasado y debe recolectarse a principios de verano”, afirmó. “Este cultivo se verá afectado si no hay gente disponible para trabajar en los campos”.

El maíz, que se planta en primavera, también se verá perjudicado si los combates obstaculizan el trabajo de los agricultores, añadió.

Eso es lo que les pasa a aquellos cuyos campos han sido minados o bombardeados en zonas agrícolas clave del sur y el centro del país, señaló Tetyana Hetman, directora del departamento de agricultura de la región de Leópolis. AP

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