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Fosfo fosfo ataca de nuevo


Manuel Ajenjo


Apenas acaban de salir de una y ya están metidos en otra. Por supuesto que me refiero a la pareja regía, la dupla fosfo fosfo: Mariana y Samuel. Esta vez es ella la protagonista al inscribirse el pasado 9 de diciembre ante la Comisión Nacional de Convenciones y Procesos Internos de Movimiento Ciudadano como precandidata a la alcaldía de Monterrey.

El día de su inscripción, Mariana Rodríguez Cantú, lucía una blusa color naranja; fue flanqueada por su esposo el gobernador neoleonés Samuel García Sepúlveda, quien —faltaba más— vestía una playera anaranjada y por su compadre y actual presidente Municipal de la capital de Nuevo León, Luis Donaldo Colosio Riojas, que, más discreto, traía puesta una camisa blanca.


Mariana fue muy enfática en agradecer la presencia de Colosio Rojas quien según supimos quería repetir como munícipe regiomontano, pero se le atravesó Mariana con toda la fuerza que tiene en las redes sociales y prefirió dar un paso de costado. Ahora, al parecer, aspira a ser senador de la República por Movimiento Ciudadano.


Algo curioso que confirma la manera en que García Sepúlveda acomoda a su conveniencia reglamentos y costumbres, ahora dice que su abogado “le dio permiso” de acompañar a su esposa en sus eventos de precampaña electoral siempre y cuando no interfirieran en su horario laboral que es como el de cualquier burócrata de 8 de la mañana a cinco de la tarde. (Me imagino que con una hora para comer, además del lunch de las 11).


Una gran tontería más de Samuel quien a través de Instagram le propuso a Mariana “un trato para que después de las cinco de la tarde, es decir después del horario en que, como sabemos, los gobernadores checan tarjeta, lo invite a posadas, a cenar o a saludar, a comer algo” (¿además de cenar?). Enseguida le reprocha: “me privas de mi bebé”. Más adelante, según la información de Brenda Martínez en El Universal, en el mismo comunicado el güevanodor —neologismo para calificar a un gobernador que trabaja pocas horas— le hace ver a su cónyuge “que ya se dio cuenta que no tendrán vacaciones y se la van a pasar trabajando en la precampaña de Mariana para alcaldesa de Monterrey”. Por lo que la precandidata, lo invitó a una posada y éste le respondió que sí, pero le preguntó: “¿puedo ir con los tenis fosfo?”. Enseguida él mismo se contesta: “Yo puedo hacer todo, con no tener el logo del partido y no tener horario laboral, o sea que, de lunes a viernes de 5 en adelante, sábados y domingos me tienes completamente para ti”. Aseguró Samuel García.


Se necesita tener caradura y ser imbécil para hacer pública esta declaración de intenciones.

Por su parte, Mariana, indiscutiblemente tiene éxito en las redes sociales, el primer promocional de su campaña publicado en Instagram el pasado viernes en menos de ocho horas —las mismas que trabaja su marido de lunes a viernes— obtuvo 160,000 “me gusta”. La pieza audiovisual fue grabada en el Parque Fundidora con Mariana vestida color anaranjado; se presenta y habla de la buena nueva y ésta es que quiere ser alcaldesa de Monterrey. “Algunos dicen que ya colgamos los tenis pero la realidad es que los traemos más puestos que nunca”. (¿Por qué el plural?)


Pero no todo es color naranja para las aspiraciones de Mariana: A decir de la presidenta del Instituto Electoral Estatal Electoral y de Participación Ciudadana, Beatriz Camacho Carrasco, para aspirar a ser presidenta municipal de la capital de Nuevo León, constitucionalmente, es necesario tener cuando menos un año de residencia en ese municipio y Mariana habita en la alcaldía de San Pedro Garza García. ¿Cómo saldrá de esta la pareja fosfo fosfo?


Punto final

Recuerden que los celos no son producto del amor, sino de la inseguridad. Por lo tanto, es culpa del gobierno.


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