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La luna se come al sol; los aztecas y los eclipses

Actualizado: 8 abr


Los aztecas, como muchas otras culturas mesoamericanas, tenían una profunda conexión con los fenómenos astronómicos, incluidos los eclipses. Los eclipses solares y lunares tenían un significado especial en su cosmovisión y eran interpretados como eventos de gran importancia tanto en términos religiosos como culturales.


Desarrollaron un calendario altamente preciso que estaba intrínsecamente ligado a los ciclos astronómicos, lo que les permitía predecir con bastante precisión la ocurrencia de eclipses. Utilizaban dos calendarios simultáneamente: el Tonalpohualli, un calendario de 260 días basado en la combinación de 20 signos y 13 números, y el Xiuhpohualli, un calendario solar de 365 días dividido en 18 meses de 20 días cada uno, más un periodo de 5 días adicionales.


Uno de los registros más antiguos de un eclipse solar ocurrido en lo que hoy es México se encuentra inscrito en un logograma de la Estela 3 del sitio maya Santa Elena Poco-Uinic, ubicado en Chiapas. Hace referencia a un eclipse solar que tuvo lugar el 16 de julio de 790, según el calendario de la Cuenta Larga.



Incluso se ha planteado que la ocurrencia de dos eclipses solares pudieron haber sido la señal que motivó a los sacerdotes guías aztecas a emprender el peregrinaje mítico a Aztlán en busca de un lugar definitivo para establecerse. Por ejemplo, el 16 de enero de 1116, a las 3 de la tarde, se observó en la isla de Mexcaltitán un eclipse solar parcial que posiblemente se interpretó como el inicio de la marcha mexica. Una vez en el Valle de Anáhuac, los mexicas tuvieron la oportunidad relativamente rara de presenciar un eclipse solar total, similar al que ocurrirá el 11 de julio próximo. El 13 de abril de 1325, a las 10:54 de la mañana, el Sol quedó oculto por la Luna durante un período de 4 minutos y 6 segundos. La profunda impresión dejada por este fenómeno celeste bien pudo haber motivado a los sacerdotes a concluir finalmente su extensa peregrinación.


Eclipses solares


Los eclipses solares eran especialmente significativos para los aztecas, ya que el sol era una deidad principal en su panteón religioso. La creencia en la necesidad de proteger al sol durante un eclipse solar llevó a la realización de rituales complejos y la participación de la población en general.


Creían que durante un eclipse, los dioses estaban involucrados en una batalla cósmica, y los sacerdotes debían intervenir para asegurar el retorno seguro del sol o la luna. Para hacer esto, llevaban a cabo rituales ceremoniales que incluían ofrendas y sacrificios humanos para apaciguar a los dioses y restaurar el orden cósmico.


Su conocimiento astronómico se reflejaba en su precisión para predecir los eclipses. Utilizando calendarios complejos, como el Tonalpohualli y el Xiuhpohualli, los sacerdotes aztecas podían calcular con notable precisión la ocurrencia de estos eventos celestiales. Sin embargo, más allá de su habilidad para predecirlos, los eclipses solares desempeñaban un papel crucial en la cosmovisión azteca.


El sol era una deidad principal, vital para la supervivencia y el equilibrio del mundo. Por lo tanto, cuando ocurría un eclipse solar, se interpretaba como un momento de gran preocupación y temor. Se creía que durante el eclipse, las fuerzas cósmicas estaban en conflicto y que era necesario intervenir para garantizar la restauración del orden divino.

La participación activa de la población en estos rituales reflejaba la importancia cultural y religiosa que se atribuía a estos eventos celestiales.

El eclipse solar también tenía implicaciones políticas y sociales en la sociedad azteca. Los gobernantes aztecas, como líderes religiosos y políticos, a menudo se presentaban como intermediarios entre los dioses y el pueblo. Por lo tanto, su capacidad para gestionar y controlar los rituales durante un eclipse solar podía reforzar su autoridad y legitimidad como gobernantes divinamente designados.


“Y fue mordido el rostro del Sol. Y se oscureció y se apagó su rostro. Y entonces se espantaron arriba. ”¡Se ha quemado!, ¡ha muerto nuestro dios!", decían sus sacerdotes. Y empezaban a pensar en hacer una pintura de la figura del Sol, cuando tembló la tierra y vieron la Luna". Chilam-Balam de Chumayel

El gran eclipse mexicano


Este 8 de abril ocurrirá un eclipse total de sol, que será visible en Estados Unidos, Canadá y México.. Nuestro país tendrá las mejores condiciones para observarlo, por ello la comunidad científica lo ha apodado "El gran eclipse mexicano".


Un eclipse total de sol ocurre cuando la luna se coloca entre la tierra y el sol, cubriendo por completo los rayos solares y provocando una oscuridad total, llamada umbra.


En algunas regiones del norte de nuestro país el sol quedará totalmente cubierto. Según los científicos el lugar idóneo para verlo será:100% Mazatlán, Durango, Torreón y Monclova.


Entre 11 y las 12 horas del día. la luna va a tapar el sol, este, y en vez de este disco solar brillante, se va a ver un círculo negro rodeado por un brillo blanco llamado la corona solar, que es básicamente el fenómeno más espectacular que se ve durante los eclipses.// en esta franja en méxico, que tiene 200 de kilómetros de ancho y unos miles de kilómetros de largo, va a haber totalidad, durante unos cuantos minutos, la máxima duración de la fase total de este eclipse va a ser de 4 minutos y 20 segundos.


Sin embargo, por la trayectoria del eclipse, en otras regiones del pais la luz solar no se tapará por completo, como en la ciudad de México, donde solamente se verá cubierto poco más del 70 por ciento del sol.





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Anitzel Díaz


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